El término "Chief AI Officer" lleva meses circulando en artículos y comparativas de sueldos, y trae consigo una pregunta lógica para cualquier directivo de una empresa mediana: "¿me toca a mí contratar esto?". La respuesta corta es no. La respuesta completa, más útil, es esta.

¿La ley obliga a tener un Chief AI Officer?

No. Es una afirmación clara y verificable: "ni la legislación europea ni la española exigen expresamente nombrar un Chief AI Officer", según recoge este análisis sobre el Chief AI Officer y la normativa de IA. Ni el AI Act europeo ni ninguna norma española nombran ese cargo como obligación.

Si no lo exige la ley, ¿por qué se habla tanto de este rol?

Porque la ley no exige el título, pero sí exige, en la práctica, la función. El AI Act obliga, entre otras cosas, a que el personal que opera o supervisa sistemas de IA tenga formación suficiente, y a que exista capacidad de reacción si algo falla. Ninguna de esas obligaciones dice "nombra un Chief AI Officer". Todas ellas presuponen que alguien, con nombre y apellidos, responde por ello. Esa es la diferencia real: el cargo es opcional, la responsabilidad asignada no lo es.

La distinción que importa: no necesitas un título nuevo en tu organigrama. Necesitas que, si mañana alguien pregunta "¿quién decide qué IA se usa aquí y quién responde si falla?", tu empresa tenga una respuesta con nombre, no un silencio incómodo.

¿Quién debería asumir este papel en una empresa de 10 a 249 empleados?

No hace falta una contratación nueva. En una empresa de este tamaño, el candidato natural suele ser quien ya tiene visión transversal de los procesos: el director de operaciones, si existe ese puesto, o directamente el gerente. No es una cuestión de conocimiento técnico profundo de IA, es una cuestión de quién puede ver el conjunto de la empresa y tomar decisiones que afectan a varios departamentos a la vez.

Contratar a alguien externo con el título de Chief AI Officer para una empresa de este tamaño casi nunca compensa: el coste no encaja con el volumen de decisiones reales que hay que tomar. Lo que sí compensa es que la persona adecuada, dentro de la estructura que ya tienes, asuma el papel de forma explícita.

¿Qué señales indican que ya es hora de formalizar esto?

No todas las empresas necesitan resolver esto la misma semana. Hay señales concretas que sí piden prisa: si más de un departamento usa IA para tocar datos de clientes sin que nadie lo coordine, si ya ha habido alguna de las señales de que un agente de IA se está yendo de control, si ya hubo un susto (un dato que salió donde no debía, aunque fuera pequeño), o si un cliente o un socio empieza a preguntar, por contrato, quién responde de vuestro uso de IA. Cualquiera de estas tres señales convierte "ya lo pensaremos" en una tarea de esta semana, no del próximo trimestre.

¿Qué debe quedar por escrito, aunque no haya cargo nuevo?

Da igual quién asuma el papel: lo que importa es que unas cuantas decisiones queden por escrito, no en la cabeza de una persona que puede estar de vacaciones el día que algo falla.

Estas tres decisiones son, de hecho, tres de las siete que componen la plantilla completa que desarrollamos en gobernanza de IA en una empresa pequeña, en dos páginas. No hace falta inventar nada nuevo: hace falta asignar un nombre a cada decisión y ponerla en un papel.

En la práctica: la pregunta casi nunca tiene respuesta la primera vez

En las conversaciones que tenemos con directores de empresas de este tamaño, la pregunta "¿quién lleva esto?" casi nunca tiene respuesta clara la primera vez que se plantea. No porque nadie quiera responsabilizarse, sino porque nadie se lo ha preguntado antes con esas palabras. En cuanto se formula, la respuesta suele aparecer sola: casi siempre es la misma persona que ya coordina otras cosas transversales de la empresa.

Si tu empresa ya usa IA de terceros en su actividad, conviene revisar también qué te obliga el AI Act como empresa usuaria, y si todavía no tienes claro qué herramientas de IA circulan de verdad en tu organización, el primer paso es descubrir el shadow AI que ya está en tu empresa antes de asignar ningún responsable formal. El orden importa: primero saber qué hay, después decidir quién responde por ello.

El Chief AI Officer, como título, es opcional. La respuesta a "quién responde por la IA en mi empresa" no lo es, y cuanto antes quede por escrito, menos improvisación habrá el día que de verdad haga falta.